miércoles, 1 de febrero de 2017

FRAGMENTO DEL QUINTO CAPÍTULO






Al paso de unos minutos el cuerpo me pide descanso, pues la noche se ha apoderado del ambiente y el sueño ha penetrado en mi interior. Despierto después de haber dormido ocho horas completas sin interrupción alguna. Desayuno una tazón de café con leche acompañado de unas rebanadas de pan tostado con margarina y mermelada; desde que se inventó el untador eléctrico suelo romper el ayuno con esta combinación de alimentos. Con la mañana por delante, me dispongo a seguir leyendo, desde la unidad de control y mediante el lector virtual, un ensayo publicado en el año dieciocho, cuyo título es "Algo tiene el agua cuando la bendicen". El escritor comenzó su trayectoria literaria con esta obra, escrita íntegramente en un taxi y con un smartphone de la época. El ensayo culpabiliza a la especie humana de los abusos cometidos con la naturaleza, de la contaminación innecesaria. El autor presagiaba un mal final para la especie si la actitud de las sociedades industrializadas no hubiese cambiado; pero, afortunadamente para todos, los gobiernos se han implicado bastante: treinta y cinco años después seguimos aquí. Las máquinas han tomado el control, en gran medida, y detrás están aquellos cuyo afán consiste en obtener beneficios de ellas. La especie sobrevive, aunque no sé si mejoramos o no...
     Llaman a la puerta: los robots de limpieza están al otro lado. Dos máquinas controladas remotamente por mi unidad informática con diferentes funciones: una para seleccionar lo que hay que retirar y otra para reciclarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario